lunes, 27 de diciembre de 2010

Tras cualquier arte se desplaza una forma de percepción de la realidad. Y toda experiencia perceptiva necesita de la acción de los sentidos.

Tras cualquier arte se desplaza una forma de percepción de la realidad. Y toda experiencia perceptiva necesita de la acción de los sentidos. La cultura occidental privilegia la vista, el ojo, la organización visual del espacio. La música exige así en Occidente el ineludible sostén de partituras musicales, y un tejido de símbolos gráficos. Esta traducción de lo musical en un lenguaje visible sofoca la emoción e inhibe una experiencia más directa y sensible del torrente musical. En las culturas tradicionales, como el caso de las culturas africanas, el ojo cede su supremacía al oído. Lo auditivo, la danza, el canto y un "cuerpo polirrítmico" sobresalen ante el "enfoque cerebral" de la música occidental.




LA MÚSICA EN ÁFRICA Y OCCIDENTE Y LA RELACIÓN ENTRE EL OJO Y EL OÍDO
Por Isabelle Leymarie

La música existe en todas las sociedades, pero los cánones estéticos, los comportamientos, las normas, implícitas o explícitas, a veces antagónicas e incluso irreconciliables, tienden a establecer diferencias entre los distintos universos musicales. A su vez esas divergencias engendran jerarquías, juicios de valor, a menudo desvirtuados por una comprensión errónea del fenómeno musical. Una distancia particularmente grande separa a la música clásica occidental de las músicas negras, cuyo conocimiento, ejecución y apreciación parecen regidos por criterios diferentes.
Cada ser humano y cada civilización dan prioridad a uno o varios sentidos en su aprehensión del mundo. Mientras en Occidente el ojo ocupa un lugar preeminente en las sociedades negras se da más importancia al oído. En efecto, el oído está ligado al parasimpático, explica Nicolew Ricaille, cuyos trabajos sobre este órgano siguiendo las investigaciones del doctor Fuy Berard permiten curar a pacientes que sufren de depresión grave. De noche, mientras dormimos, el oído recarga el cuerpo como una batería, y su mal funcionamiento puede causar una disminución de la fuerza vital. Las curvas auditivas, establecidas mediante tests especiales, muestran a la vez las frecuencias que oímos y nuestra lateralidad y revelan tanto nuestro perfil psicológico como ciertas perturbaciones fisiológicas, e incluso, en algunos casos, antecedentes familiares. Puede suceder que un niño se niegue a escuchar la voz de uno de los padres o de un profesor por temor a reprobación o a su cólera y suprima así involuntariamente las frecuencias que corresponden a esa voz para él insoportable. Al llegar a la edad adulta, la ausencia de esas frecuencias, que en la infancia cumplía una función protectora, puede acarrear diversos trastornos e incluso un estado depresivo y propensión al suicidio. En otro orden de cosas, las frecuencias graves podrían de manera general corresponder más bien a lo material, y las frecuencias agudas a la espiritualidad.

Un enfoque cerebral
El mundo occidental, que atribuye un papel preeminente a las artes plásticas y a lo escrito (que pasan por la vista), tiende a apreciar la música de forma a veces cerebral, a través de la partitura y de la interpretación (considera una "lectura" de la obra), ligada a convenciones relativamente restrictivas y apartadas de lo corpóreo. Estimula también el desarrollo de disciplinas discursivas, como la musicología, la sociología o de la filosofía de la música. Algunas partituras musicales contemporáneas por la abundancia de símbolos gráficos se aproximan cada vez más al arte plástico, y en algunos compositores (y artistas plásticos) actuales la conceptualización de la obra, la "ideación", prima sobre el contenido musical e incluso sobre la emoción. En Occidente se establece también una distinción muy marcada y casi una dicotomía entre la música clásica (que incluye la música sacra), considerada música "seria", y la música popular o folklórica, que queda desvalorizada.
Se separa, además, la música de la danza y de la palabra, íntimamente ligadas en las sociedades negras, donde hay gran afición por las fábulas cantadas (mvet camerunés en particular), los cuentos bailados (kont de Santa Lucía y Suriname), los sainetes danzados y cantados (nummies, relatos bíblicos o a veces shakespearianos, de origen inglés, con acompañamiento de música, danza y canto, muy difundidos en el Caribe anglófono), así como por el paso del lenguaje hablado al canto (soul music, gospel).

El cuerpo polirrítmico
Mientras en Occidente se insiste en la fidelidad a pautas establecidas, en el África y la América negra se valorizan la imaginación y la improvisación en la oratoria, la música y la danza. Un coreógrafo antillano me confiaba recientemente que los bailarines clásicos europeos con los que había trabajado memorizaban perfectamente sus pasos y poseían una técnica irreprochable, pero no bailan con la música. Era, me explicaba, como si la danza y música fuesen ámbitos separados que los bailarines trataban de superponer, de hacer coincidir.
Ahora bien, en la música negra, el bailarín se ciñe ciegamente al ritmo: el mismo, disociando las partes del cuerpo, crea su propios polirrítmos a semejanza de un instrumento musical (el tap dancing, zapateo con música de jazz, constituye un célebre ejemplo de la creatividad rítmica de bailarín). E incluso puede suceder, como en la rumba brava cubana o la bomba portorriqueña, que el bailarín imponga sus propios ritmos a los instrumentos de percusión, y que éstos se adapten a él. Billy Bergman observa hablando del yanvalou, una de las danzas del vodú haitiano: "El tempo, que se superpone a una pulsación lenta, da una falsa impresión de rapidez. Dicta una danza fluida donde los pies se mueven velozmente, la cabeza con lentitud y el torso más lentamente aún. Esta manera polirrítmica de bailar es la clave de todas las danzas latinocaribeñas. Los bailarines de esas regiones nunca procuran imitar exactamente la complejidad del tempo; en realidad, sus movimientos dan con su propio contrapunto a la textura de los ritmos. A menudo las personas que no están acostumbradas a los ritmos africanos mueven los pies frenéticamente siguiendo los ritmos complejos de un tambor parlante, como si fueran protagonistas de una película del oeste en la que un bandido les dispara a los pies. Los haitianos saben, en cambio, que los gestos fluidos y contrastados son más adecuados".
La interpretación de la obra occidental, con el ceremonial que la rodea -el escenario elevado que separa al público de los músicos; el director de orquesta imponiendo, batuta en mano, su concepción de la obra; el atuendo de gala (frac, traje de noche), el silencio casi religioso y la postura estática exigida durante el concierto, y la salva final de aplausos-, demuestra la distancia que la separa del auditor, que no participa físicamente en el fenómeno musical y no está autorizado a bailar con la música o exteriorizar de manera demasiado visible sus emociones. Acentúan esta particular concepción de la música la glorificación del solista y la admiración exagerada por el cantante de ópera, las vedettes del show bussiness y los bailarines clásicos (a quienes se designa como "primera estrella", prima bailarina absoluta, etc.), situados en alturas inaccesibles al común de los mortales.
 Ese fenómeno corresponde sin duda a la exaltación del yo propia del mundo occidental. (*)
Isabelle Leymarie, "La vista y el oído", publicado en Revista El correo de la Unesco, mayo de 1995, pp.49-50.



Segunda parte de la entrevista.





 
Esa música que es teatral
La Regia Orquesta: los inicios
–La primera vertiente viene de la compañía del Gran Circo Teatro y sus músicos. Me acuerdo que viajamos de Concepción con mis viejos a ver "La negra Ester" en el '88 en la terraza del cerro Santa Lucía, con el viejo Parra en el público. A Álvaro Henríquez todavía no lo conocían mucho en Santiago pero en Conce era un ídolo. También tocaba Cuti Aste, que también era de allá. Su papá fue alcalde de Concepción. La Regia Orquesta fue el primer referente de música para teatro en vivo y de esa manera. Después, todo el mundo se subió a ese carro –dice Álvaro Sáez.

Jorge Martínez: sonido y silencio
–La compañía del Teatro del Silencio mostró una segunda línea de música teatral. Con Jorge Martínez, que era el director musical y en su grupo trabajaba Rodrigo Latorre. Vi "Malasangre" en un día de lluvia torrencial en el sur. Fue una función increíble y para mí un golpe absoluto. Creo que también marcan un hito en la música. Ellos no hacen música vintage. Es una música mucho más contemporánea, rockeraza, metalera, muy pesada y fuerte. Al revés de La Regia Orquesta. 

Pancho Sánchez, la tercera corriente
–Él fue parte importante en la música de "Las siete vidas del Tony Caluga", de la compañía del Teatro Circo  Imaginario. El Pancho se encontró con Andreas Bodenhofer, que fue el compositor de esa música original, y él dice que le explotó la cabeza conocerlo. Cuando grabaron el disco, el Pancho empezó a meter sus composiciones y sus canciones. Entre Andreas y Pancho Sánchez se forma una tercera escuela de música para teatro. El imaginario musical que tiene el Pancho es enorme y es increíble. Su capacidad de creación es sorprendente. Él escribió música para las Pink Milk y para "El auriga Tristán Cardenilla". Y ahora verlo con "El cautiverio feliz" y "Pedro de Valdivia", sus últimos dos montajes, y sus proyectos de Trío Banda Teatro, es asombrosa.

La mano ajena. Música y Teatro a la chilena

La Mano Ajena abre su señal clandestina
Todo es cancha


Aquí comienza un nuevo episodio para el grupo que echó a correr en Chile la música de metales histéricos, clarinetes y violines llamada klezmer. En un mismo concierto de La Mano Ajena en el medio de la platea puede haber muchos jóvenes universitarios, pero bajo el escenario con las canciones flipan niños en peligro de ser aplastados y al fondo octogenarios con su copa en mano. "En un momento nos dimos cuenta de lo transversales que podíamos ser. En todos lados se cuecen habas", dicen, a días de lanzar en Matucana 100 el disco Radio galena, una colección de antigüedades de esta ciudad provinciana o de cualquiera otra que se le parezca: "Es una radio amiga que tiene publicidad de la vulcanización del barrio y no de la multinacional".

Iñigo Díaz |


Una de las acepciones con que se entiende el concepto de "la mano ajena", proviene del coa carcelario. Es tan sorprendente como ingenioso, pero también puede resultar siniestro. Averiguar de qué trata es una tarea para la casa para quien lea este texto. "Tiene que ver con una técnica de autosatisfacción sexual", sale al paso Fernanda Carrasco, la actriz de teatro que canta en La Mano Ajena, o la cantante de pop chileno que además monta pequeñas narraciones teatrales con la banda en vivo.

Pero hay más manos ajenas. Y tal vez la que mejor describe la esencia de este grupo que nació del teatro popular, circense, callejero y colorido es la del "síndrome de la mano ajena". "Es una mano que cobra vida propia, que se manda sola", dice Fernanda. "Pero siempre hay explicaciones más elegantes", agrega su compañero de banda, de escuela de teatro y de las compañías La Fiambre, Los Mendicantes y La Rueda Coja, el baterista Álvaro Sáez.

–Depende de la línea editorial del medio. Nosotros no tenemos ninguna vergüenza en asumirnos como cleptómanos musicales. Somos lanzas internacionales. Podemos decir que somos inmigrantes, entonces todo nos llega, lo filtramos y lo reinterpretamos. Eso es lo rico de hacer música chilena. Entonces no tenemos problema en decir que ni siquiera somos músicos cien por ciento.

–¿Eso aunque cualquiera que escuche a La Mano Ajena pueda decir "esto no suena a música chilena"?
Fernanda:
Nosotros llegamos a la conclusión de que éramos más latinoamericanos y más chilenos que nada cuando tuvimos que tocar en Europa en 2006. Tocamos donde supuestamente está la música a la que nosotros aludimos (folclor europeo del este), y los propios europeos nos decían que traíamos un pedazo de Latinoamérica. El olor, el sabor y el espíritu. Veíamos a los daneses haciendo cosas que son extracotidianas para ellos: sacar las sillas y bailar.





Y es una de las características que La Mano Ajena ha impuesto en su modus operandi altamente energético y festivo. Sus conciertos podrían funcionar perfecto en cumpleaños de niños. "O en cumpleaños de monos", dice Fernanda. "Los niños son los más enamorados de la banda. Y el amor es mutuo. Ellos son los que empiezan con los saltos y los bailes antes que nadie", agrega Álvaro.

Están acostumbrados a mantener el espectáculo vivo. Sus músicos provienen de compañías de teatro. Todos, salvo el clarinetista Joel Viera, que estudió arte, pero tiene un vínculo con el teatro a través de la obra "El húsar de la muerte", de La Patogallina, donde trabajó en el soporte. El resto tiene una formación escénica en escuelas y compañías diversas que han definido gran parte del estilo performativo de la banda. En la fotografía principal: Cristián Aqueveque (bajo, contrabajo y tuba), Rodrigo Latorre (guitarra, flautín, saxofones, teclados, theremin y dirección, debajo de sombrero y lentes), Danka Villanueva (violín y marimba), Fernanda Carrasco (voz, melódica y kazoo), Álvaro Sáez (batería), Gabriel Moyla (acordeón y saxofón) y Joel Viera (clarinete).

La Mano Ajena es como una pequeña compañía de teatro.
Sáez:
Pero ojo, que no hacemos un espectáculo de teatro. Hacemos un espectáculo de música. Claramente tenemos raíces en el teatro callejero y el circo teatro.
Fernanda: De hecho La Mano Ajena nació en una convención de circo y de teatro circense en Pirque en el 2002.
Sáez: El Teatro del Silencio de Mauricio Celedón y el Teatro Circo Imaginario de Andrés del Bosque han sido las compañías de teatro vinculadas a La Mano Ajena. De esta línea venimos nosotros.
Fernanda: El director de La Mano Ajena, Rodrigo Latorre, fue músico del Teatro del Silencio. Estuvo en las obras "Tacataca mon amour", "Malasangre", "Nanaki". Y de ahí sale también el origen musical de la banda.
Sáez: Porque él estuvo con esa compañía girando por Europa y su encuentro con las tubas y los trombones y la música klezmer fue ahí. En un festival de teatro en Avignon en Francia, que es muy importante, la población se multiplica por cuatro. Una noche Rodrigo Latorre vio que mucha gente estaba tratando de entrar a un bar, y de repente salen de ahí unos viejos con las trompetas amarradas con elásticos y huinchas y tocando unas fanfarrias. Se metieron a otro bar, lo dejaron seco, sin copete, y luego entraron a otro y después a otro más.
Fernanda: Fue un shock emocional para Latorre. Él vio esta locura y se adhirió altiro con Jorge Martínez, el director musical del Teatro del Silencio (ver recuadro), y con el actor Tomeu Gomila. Ellos empezaron a experimentar con música tradicional del klezmer.





–¿Es klezmer o música gitana la que reproducen?
Sáez:
Se mezclan, se cruzan. Los músicos klezmer y los gitanos fueron siempre músicos pobres, gente trashumante que vivía de lo que le daban de comer mientras tocaba. En las barriadas se juntan entre ellos. Se fueron influenciando: klezmer y romá. El camino de los gitanos es bellísimo. Parte en el norte de la India con Santa Sara, que en el fondo, es Kali. Llegan hasta España y Francia. Y van dejando sus cosas. Django Reinhardt, por ejemplo, y el jazz francés. Y la música klezmer es la música de nupcias judías, de celebración. Lo que une a estas dos culturas, todo es en torno a la música: fiesta y pena.
Fernanda: El disco Bodas y funerales de Goran Bregovic resume todo.

–Entonces está el klezmer y la música romá europeas, están las referencias de Goran Bregovic y Emir Kusturica. ¿Qué pasa con la música yiddish neoyorquina? ¿Con los clarinetistas Naftule Brandwein o Dave Tarras, hasta llegar a John Zorn? ¿La integran también?
Sáez:
Por supuesto que todos nos gusta la vanguardia neoyorquina. Desde Coltrane a Sonic Youth. Mr. Bungle nos marcó a todos. Y los judíos están metidos en todas las músicas. El jazz es la comunión del ragtime y la música que traían los inmigrantes judíos. Se mezclan y se forma el jazz. Ahí está Gershwin. ¿Cómo haces un single que se venda? Toca la música de tus raíces, bien lloroncita, pero con el ritmo de los negros. Obviamente en La Mano Ajena están presentes los lados europeo y neoyorquino, con las peladas de cable free jazz.





–La fusión de músicas distintas es lo habitual en Chile. Casi es más vanguardista ir a la raíz directamente.
Sáez:
Eso es muy cierto. Pero quiero explicar una cosa primero: la cultura romá que está en Chile no es la cultura flamenca ni mora. Los gitanos que llevan casi cien años viviendo aquí son los de Europa del Este, los Nicolic o los California. Y apuntando a nuestro disco Radio galena, sí podemos decir que nos interesa ir hacia atrás y tratamos de encontrar la música que se escuchaba hace cincuenta años en Chile.
Fernanda: La radio galena, hecha con piedra galena, eran las radios que se construían en el campo, cuando no había acceso masivo a la tecnología y que agarraban señales aleatorias.
Sáez: Hay una frase que para nosotros es la premisa del disco Radio galena: "una bala perdida en la sincronía de los tiempos...".

–¿Y La Mano Ajena está sonando en radios?
Sáez:
Mi familia es de Concepción. Ellos me cuentan que en la Radio Bío-Bío nos tocan todos los días. Pero es cómico, porque tocan el primer single, "Aves errantes" (del disco La Mano Ajena, 2005). Ni siquiera se meten con las canciones más conocidas como "Wewo" o "Favella".
Fernanda: En Temuco mi mamá también la escucha. Y siempre al mediodía. Pero hay un montón de radios que son amigas. La Nuevo Mundo. De repente en la Futuro o la Rock & Pop. No creo que estemos considerados para estar en parrillas programáticas, pero sí hay inquietud de varios disc-jockeys.
Sáez: Es mucho más fácil que en estas radios hablen de La Mano Ajena a que la toquen.

–Son un grupo mucho más de escenario y con el show vivo.
Fernanda:
Claro. De hecho al grabar un disco como Radio galena estamos dando una opinión de lo que nos interesa y de lo que no nos interesa hacer. No construimos un disco con singles. No lo hacemos pensando en el hit del verano que viene. Esta música es una forma de entender lo que somos. Es una postura de la vida. Lo que puede tener de contestatario Radio galena parte desde ahí mismo: "la bala perdida" (risas).





La banda se prepara para la serie de lanzamientos del nuevo álbum. Las fechas ya están definidas. El próximo 18 de junio llegan al gran teatro de Matucana 100. Luego van al Teatro Concepción (5 de julio) y al Teatro Municipal de Viña (2 de agosto). Radio galena tiene además un elemento innovador. El sello Oveja Negra lanzó un tiraje de ejemplares de lujo, que son realmente de lujo, con un empaque del diseñador Claudio Botarro, que parecen inspirados en la estética sepia de las revistas Zig-Zag y Ecrán, y cuyo precio será diez mil pesos. Pero además Radio galena cuenta con un stock de discos de batalla que se venderán en los conciertos a precios populares de dos mil pesos.

–La primera canción del disco se llama "Declaración de principios" y ahí lo explicamos a nuestra manera. Los que bajan música, los usuarios, no son los que tienen que pagar. Los que tienen que pagar son los que dan el servicio, las multinacionales, las telefónicas. Es mentira que uno baja música gratis si igual te llega una cuenta a fin de mes. Los que están ganando plata, que la repartan justamente entre los músicos –dice Álvaro Sáez.





–El disco es un programa radial. Hay un itinerario de continuidad en Radio galena. cortinas musicales, locuciones, canciones y música instrumental.
Fernanda:
Rodrigo Latorre ideó todo ese guión. Grabamos las voces de gente especialista en radio, locutores con mucha historia, como la señora Alodia Corral, histórica de Radio Caracol y ahora en Radio Portales. Esa es una voz que seguro tú tienes en el subconsciente. Además están Gustavo Sáez (padre de Álvaro), que es locutor radial del sur, periodista y actor, y César Abu-Eid, que hace la voz de Palestina, un gran locutor de radio Nuevo Mundo.

–La radio chilena de la época de los auditorios y las orquestas en vivo.
Sáez:
Nos fuimos hacia atrás en el tiempo muy decididos. Queríamos hacer una radio de otra época, sin locutores que son expertos en hablar cinco mil palabras en un minuto, porque es lo que piden estos tiempos.
Fernanda: Ésa es la subversión de Radio galena también.
Sáez: La primera transgresión es una transgresión personal, porque es un disco súper largo. Te tienes que dar el tiempo de escucharlo. No lo puedes poner como música de fondo. Y hoy día no hay tiempo para nada. 





–También hay música como la de la serie infantil "Boris y Dimitri" que está perdida. ¿Podría ser un disco de La Mano Ajena?
Fernanda:
Es un disco de La Mano Ajena. Para nosotros Radio galena es el tercer disco del grupo. Hicimos un tema para cada capítulo además de la cortina musical, el "Rapatá". Lo de "Boris y Dimitri" está grabado pero no está editado.
Sáez: Para qué nos vamos a engañar: la serie tuvo cero impacto.
Fernanda: ¡Pero la música está buenísima!
 
–¿Alcanzaron a tocar en vivo esas canciones?
Sáez:
Hicimos algunos conciertos con música de "Boris y Dimitri" y para eso invitamos a (el actor) Gustavo Becerra, que hacía el papel de Boris. Y era divertido porque la gente quedaba loca. Lo veían entrar vestido de capitán y decían "¡el guatón de Boris y Dimitri…!". No podemos editarlo nosotros porque pertenece a la productora. La Mano Ajena hizo un contrato muy favorable y tenemos la autorización para usar tres temas de "Boris y Dimitri" a nuestra elección y sin pagar derechos. Es como música de culto para nosotros.
Fernanda: En muchos años más va a ser el secreto mejor guardado de La Mano Ajena.
Sáe
z: Además pudimos desdoblarnos. O sea tocar el "estilo Mano Ajena", pero además otras cosas. Temas Blondie, temas punk-rock, country. Todos compusimos, todos escribimos letras.

 
–Lo que no es habitual en el grupo.
Fernanda:
El principial compositor es Rodrigo Latorre. Él también ideó el concepto de Radio galena. Gabriel Moyla tiene un par de temas también. Yo escribí parte de "Wewo", escribí todos los discursos y además las décimas de este disco.





–¿Los próximos conciertos de lanzamiento tienen una puesta en escena especial?
Fernanda:
Estamos jugando con otro imaginario, algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados. Estamos trabajando con diseñadores teatrales, iluminadores y vestuaristas para montar el disco y tener la posibilidad de tocar tantos temas, cada uno con su momento y con su atmósfera. Pero no lo vamos a hacer en el mismo orden.

–¿Entonces se va a perder la programación?
Sáez:
Dividimos el concierto en dos mundos. El de la radio y el del cabaret. Va a haber una parte de cámara, como las orquestas de los auditorios de radios antiguas, con todos sentados. La segunda parte ya es otra cosa. Pero no vamos a adelantar nada más por ahora. Sólo que va a haber un espectáculo visual de época además de la música.
Fernanda: Este disco es profundamente sensible y tiene un aterrizaje a lo humano, a lo sencillo, el papá, el abuelo, la muerte, el dolor y la fiesta. Son cosas súper cercanas a uno. La misma radio local antigua, que te acompaña y que en su publicidad tiene la vulcanización del barrio y no la multinacional. Entonces no tenemos planeado hacer el graaaan show gran de Radio galena.

–Ésta como su radio regalona.
Sáez:
Una vez nos dijeron que en el fondo nosotros inventamos una radio nuestra donde los únicos que suenan todo el día son La Mano Ajena. Somos el número uno de la parrilla en esta radio. 

Enero 2010. Reestreno de "Malasangre o las Mil y una noche del poeta".

Hacia una técnica novedosa de creación musical.


El canto grupal.
Desarrollo en curso de una técnica de creación vocal.

Profesor: Jorge Martínez Flores.


“Incorporar lo que había sido prolijamente desechado por la técnica tradicional no hace más que darle pasaporte de música a lo que hasta ayer era "juego de niños", y de música erudita a lo que era irremisiblemente "étnico".


Introducción

Encarar el trabajo vocal con un actor o un alumno de teatro siempre, cosa extraña, conlleva dificultad, malestar, preocupación.
¿Cual es el grave problema existente entre el hablar cotidiano y el teatral?
¿Cómo hablamos en el diario vivir?
¿Para qué?
¿Por qué esa necesidad de hablar?
Quizás las respuestas a estas preguntas se encuentren en nuestra propia formación como seres humanos, como seres culturales, es decir personas que interactúan cotidianamente entre sí y con su sociedad. Esta formación-educación que es recibida de múltiples maneras (familia, escuela, amigos, etc.) es el punto de partida de esta búsqueda de la voz. De la voz que expresa, que siente, que actúa. De esa voz que muta, de esa voz creadora y recreadora. De esa voz que encanta, canta. De esa voz que nos hace únicos en la multitud.
Tras todo lo que sentimos, hacemos y decimos se encuentra el complejo mecanismo de nuestro ser físico y psíquico. Para entender el comportamiento humano necesitamos comprender aquellas estructuras y procesos básicos que nos facilitan información sobre nuestro mundo y nos capacitan para responder a él. Esta capacitación nos permite comenzar un proceso de comprensión de lo que somos y cómo somos.
Al pensar somos capaces de utilizar símbolos en lugar de objetos, sucesos e ideas, que nos permiten manipular conceptos e imágenes de manera que podamos adquirir conocimientos, recordarlos y utilizarlos para resolver problemas.
El lenguaje, la resolución de problemas y la creatividad son temas que se consideran como aspectos del pensamiento. Lenguaje es un medio de comunicación a través de sonidos o gestos que expresa significados específicos, organizados según determinadas reglas. La resolución de problemas es una actividad compleja que incluye muchos procesos: registrar y analizar la información, recuperar de la memoria todo el material que tiene relación con esta información y utilizar ambos tipos de conocimientos con un propósito determinado. La creatividad consiste en la habilidad de ver las cosas bajo una nueva perspectiva, ver problemas de cuya existencia nadie se había percatado antes de inventar soluciones nuevas, originales y eficaces.
Por lo tanto la voz en el actor es más que un medio sonoro que significa. Es más que un elemento estético. Es más que un fenómeno aislado, solitario.
La voz es un todo con su cuerpo y con su saber. Con su historia presente y pasada. Con su búsqueda, con la construcción de su ser y de su temporalidad creativa.
El atributo fundamental de los seres humanos es su capacidad de actuar y de participar en la generación de sí mismo y de su mundo. De todas las cosas que los seres humanos pueden crear, nada posee la importancia que exhibe la capacidad de participar en la creación de su propia vida.
El ser humano es ante todo un ser creador nos dice Nietzsche, se trasciende a sí mismo y deja de ser su propio contemporáneo. Se transforma en un ser libre. En un ser creador.
Si aceptamos la creación, tenemos también que aceptar la destrucción. No hay una sin la otra. No podemos trascendernos y alcanzar otras formas anteriores de ser. Para trascendernos debemos estar dispuestos a sacrificar nuestras formas anteriores de ser. Ello implica vencer lo que Nietzsche llama “espíritu de la gravedad”. Este nos ata a lo conocido, a lo seguro, a lo propio, nos impide el salto al vacío”.
El espíritu de la gravedad debe ser vencido con las fuerzas opuestas: aquellas que surgen de la inocencia del juego del niño. Son precisamente estos juegos de niños los que nos permitirán avanzar en el descubrimiento del sentido sonoro de nuestra vida, de la musicalidad de la existencia (en sus ordenamientos y en sus construcciones), en el poder mágico del soplo de la vida: la Voz.

1.- Una manera de contar o explicar un fenómeno en curso.

"La mayoría de los músicos que practican la música hoy en día están realizando una acción automática -inconcientemente- y han perdido el entusiasmo que tal vez tuvieron durante un breve lapso cuando eran muy jóvenes y estaban muy decididos con respecto a la música como profesión. Debemos construir nuevamente desde el principio y una vez más debemos despertar ese entusiasmo original, o sino abandonar la música".
K. Stockhausen

El fenómeno en cuestión es la búsqueda de una “nueva” manera (o distinta manera) de encarar la creación de estructuras vocales corales en pos de una obra sonora renovada, desde un retorno a los orígenes, a las voces de nuestros antepasados, a lo que siempre está, aquello que nos acompaña siempre: nuestro ser cultural.
Esta inquietud surge de un largo recorrido práctico y reflexivo en torno al hacer creativo musical ligado al teatro. Desde la composición, la interpretación, la dirección y la pedagogía.
Durante muchos años, el conocimiento adquirido trabajando junto a variados directores teatrales, con escuelas y poéticas muy diversas, me permitió enfrentar el acto creativo desde ángulos diferentes y muchas veces contrapuestos. Pero siempre el mismo problema: el desconocimiento del arte musical, generalmente jugó en contra del logro artístico tanto en lo técnico como en la metodología de creación.

Problemas recurrentes:
-desconocimiento de las leyes elementales del uso del ritmo.
-desconocimiento de las leyes elementales de la creación melódica.
-escasa o nula valoración del fenómeno de “escuchar”.

Esto es realmente preocupante y decepcionante ya que el verbo hablado sin desarrollo rítmico, sin estructura melódica, sin control dinámico, alejado del cuerpo en movimiento se transforma en un pantano sonoro carente de significados, emoción y transmutación.
Dialogo de sordos donde se pierde de vista el encantamiento auditivo y visual del espectador/auditor.
Lo extraño es que la técnica teatral contemporánea ofrece innumerables posibilidades de desarrollo rítmico melódico, pero estos procesos generalmente se pierden o se diluyen en horas y horas de conversaciones sobre temas variados, donde la sapiencia reina pero la práctica escasea. Donde la aplicación técnica y la disciplina son vistas con resquemor y donde el desarrollo de estructuras y la repetición como elemento creativo no son muy bienvenidas.

Las ideas y aportes de gente como Meyerhold, Barba, Brook, Moushkinne y otros maestros del teatro contemporáneo (en Chile es el caso de Raúl Osorio) tienen mucho que aportar a la creación musical actual. Así como grandes compositores como Cage, Stockhausen, Ligetti y otros de igual calibre entregan hasta el día de hoy lecciones inigualables de inventiva, desarrollo de formas/estructuras y equilibrio que los teatristas chilenos debieran conocer, asimilar y aplicar. Al menos intentarlo.

1.1.-“Hacia formas novedosas de creación de estructuras vocales corales”.

 Esa podría ser la primicia de esta investigación sobre el uso creativo de la voz cantada (en una primera etapa). Formas novedosas que, como siempre ha sido (si no preguntémosle a Barba o Cage), se encuentran en lo más oculto de nuestras memorias, en el pasado siempre presente de nuestra identidad, en lo esencial del ser cultural. Quien y cómo soy. Porqué hago lo que hago y porqué así lo hago.
Este es un intento de desarrollo de una técnica (de un saber hacer) de composición, de ordenamiento de ideas sonoras, donde se funden, se encuentran dos disciplinas tan cercanas y a la vez tan lejanas como la música y el teatro. Donde se busca entrelazar técnicas, formas y maneras de encarar el acto creativo, aplicadas por grandes creadores y pensadores del arte musical y teatral del siglo XX, para generar una serie de ejercicios prácticos que permitan consolidar una forma particular de creación de estructuras vocales corales.
 Esta investigación está basada en un seguimiento pedagógico de una serie de secuencias de ejercicios prácticos rítmicos y vocales desarrollados y aplicados en alumnos de teatro de las Universidades de Chile, Arcis, Diego Portales y del Desarrollo desde hace ya diez años.
Estas secuencias de ejercicios entregan al alumno una sólida base técnica que desarrolla la capacidad de transformar el cuerpo entero en un gran instrumento de música capaz de trabajar la musicalidad del movimiento y de la voz como un todo armónico en forma individual y colectiva.
            Cabe destacar también que este método de creación vocal colectivo fue aplicado en uno de los dos cursos de egreso del año 2007 de la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ya no como ejercicios de desarrollo técnico si no que como método de creación de estructuras vocales corales para un montaje teatral dirigido por el profesor Elías Cohen, logrando resultados más que satisfactorios.
            Este método de creación de estructuras vocales corales funciona sin necesidad de poseer estudios de composición, armonía u otras técnicas de creación musical. Apela a los “saberes” heredados, a los conocimientos arraigados en nuestras inteligencias, en el saber hacer natural. Esta manera de crear colectivamente se nutre de la información que cada uno de nuestros sentidos posee así como de todos nuestros referentes culturales.
Creo que es necesario continuar desarrollando y consolidando este método, intentando ordenar y definir con mayor precisión cada uno de los pasos para su aplicación. El trabajo aún es largo y requiere del aporte y de las visiones de otros pedagogos y creadores, tanto del ámbito musical como teatral para seguir indagando, investigando pero sobre todo creando ya que es en este ámbito – el de la creación -  donde se puede comprobar si este intento (aún) de metodología se transforma en una herramienta útil al servicio del Arte Teatral y Musical.


2.- Algunos aspectos a considerar.

A menudo suele decirse que la Música es la más abstracta de las artes. Se la relaciona con las Matemáticas, dada la lógica que guardan las relaciones interválicas, armónicas y rítmicas. Se piensa básicamente en la composición escrita, olvidando que siempre hubo música que no se lee, sino que se transmite oralmente y se compone (se crea) a partir de la ejecución muchas veces colectiva.
 La improvisación, a la que trabajosamente accedió la música académica del siglo pasado, es patrimonio de otras culturas desde siempre, inclusive de la propia tradición occidental que la abandonó en los últimos siglos por el reinado de la partitura.
Y si es cierto que la música tiene que ver con el pensamiento, lo inmaterial, lo "elevado", de acuerdo a una topografía de los valores que nos es muy cara, no es menos cierto que es cuerpo, con los pies bien puestos en la tierra: no hay pueblo que no dance al compás de su música.


2.1- Canto, comunicación e identidad.

El canto, desde que el hombre es hombre, ha sido y sigue siendo un modo de expresión. La voz, el instrumento nato, inmediato, que el hombre ha tenido a su alcance es una de las herramientas de comunicación que poseemos los humanos. Este medio de expresión multiplicado en las gargantas de un clan, por ejemplo, en los negros esclavos del sur de Estados Unidos, en los hombres del teatro griego en donde el coro representaba al pueblo, surgió en forma espontánea como un invalorable lenguaje. Su práctica colectiva hace que la proyección social de este grupo sea mucho mayor que el canto individual. La suma de anónimas voluntades, el trabajo mancomunado, la apertura de la esencia misma del ser humano, hace que el canto grupal cumpla con el destino de conmover nuestras raíces más profundas. Tomando al canto grupal como una práctica social, esta se transforma entonces en actos pasados, presentes y proyectos para realizar en el futuro. Tiene por destino, además de la expresión, generar conciencia. El canto grupal es capaz de transformar la realidad objetiva natural y social así como la subjetiva. La vivencia experimentada del placer de hacer canto grupal (que desde comienzos de la humanidad vivió, como dijimos anteriormente, como un impulso interior, necesario de expresión) se alberga en la fuerza social comunicadora que desde sus comienzos propulsaba en la mente de los hombres los primarios sentidos estéticos de la forma como belleza. El ser humano desarrolló esta forma de comunicación para poder tomar conciencia de la realidad, de sí mismo y como miembro de una comunidad. El amor y el saber que un pueblo profesa como su tesoro cultural acuñado en experiencias, creencias y costumbres, modos de expresión de su vida práctica cotidiana, son formas que lo arman espiritualmente de identidad.
La música cantada es un fenómeno artístico, que une la poesía y la música. A estas dos formas estéticas, el canto las transmite como una. He aquí el poder de comunicación y su efecto concientizador multiplicado. Como fenómeno social comunicativo, el canto aspira en su propuesta al anhelo de identidad y de expresión que necesita un pueblo para existir. Así es como el canto grupal se constituye en un fenómeno cultural (estético, social, nacional, popular y democrático) a través del cual los pueblos expresan y cantan comunitariamente ideas, formas de vivir y sentir, de pensar y de decir.



Worshop de Dinamo-Ritmo y Creación Corporal

Workshop de Dinamo-Ritmo y Creación Corporal:                   Lunes 17 al viernes 21 de Enero / 19:00 a 21:30 hrs                           
Descripción:
El concepto de Dinamo-Ritmo, pertenece a una de las terminologías especificas creadas y desarrolladas en el Mimo Corporal de Etienne Decroux.
El Dinamo-Ritmo engloba la intensidad muscular y el tiempo de la acción escénica.       Los tonos musculares y las diferentes velocidades aplicadas a una acción permiten variar los significados de un movimiento o acción.
Este curso busca entregar las herramientas básicas para desarrollar  la percepción musical del intérprete escénico y  las dinámicas  del  Mimo Corporal Dramático, que  complementan y potencian la creación y composición escénica.
Imparte: Ricardo Gaete y Jorge Martínez Flores.                                   
Jorge Martínez Flores: Compositor Musical, licenciado en Ciencias y Artes Musicales, Universidad Católica  de Valparaíso y del Programa especial de titulación en Pedagogía en Educación Musical y Licenciatura en Educación. Universidad Mayor, Santiago.
Realizo estudios en la Escuela de Verano, IRCAM (Institut de Recherche Acoustique/Musical) Paris- Francia.                                                                                       Instituto creado por el compositor francés Pierre Boulez. Curso de composición musical asistido por computadores. 
1991-1998: Compositor, Director Musical e intérprete de la compañía Chileno-Francesa “Teatro del Silencio”, dirigida por Mauricio Celedón. Creación de las obras Ocho Horas, Mala Sangre, Taca-taca Mon Amour y Nanaqui (producida con el apoyo del Ministerio de Cultura de Francia), participando en los principales festivales de teatro de América, Europa y África del Norte.                               
2010: Enero y Febrero, director musical e intérprete de teclados en temporada de Malasangre, Santiago a Mil.                                                                                                         
En los últimos años ha sido compositor, director musical, intérprete y profesor de canto en el Teatro Nacional Chileno, destacando “La Remolienda” y  “El Inspector”  Dirección Raúl Osorio, Teatro Nacional Chileno.


Workshop de Dinamo-Ritmo y Creación Corporal:                   Lunes 17 al viernes 21 de Enero / 19:00 a 21:30 hrs                           
Arancel: $ 50.000.-
Promoción: Hasta el 31 de Diciembre / Arancel  $ 40.000.-                       
Más Información: www.gaete.org
Inscripciones:  info@gaete.org    6712150 - 6715382
Se otorgará un certificado de asistencia y realización al término del  workshop.
Todas las clases tienen comentarios e indicaciones en inglés y francés para alumnos extranjeros que lo requieran.
* Cupos limitados (15 Personas por workshop)